Cuando todos los días son casi iguales, cuando en momentos de estrés sueñas con tener un sólo día así. Levantarte, ducharte y pensar "hoy no tengo nada que hacer, sólo lo que me apetezca". Y ahora, tantos días iguales te hacen perder el sentido del tiempo. Da lo mismo que sea lunes, jueves o domingo. He dejado de odiar los lunes, pese a trabajar desde casa, y el júbilo en el espíritu de los viernes, está ausente. Pero soy afortunada de poder hacerlo. Este virus ha sembrado tanto horror y devastación a su paso que hay que dar gracias por lo que cada uno tenemos y tener esperanzas de volver a recuperar el trabajo perdido. Porque a las personas, va a ser difícil asimilar sus ausencias.
Cuando hoy Sábado desperté, el silencio se rompió con el sonido y las palabras de la presentadora actualizando datos de la #pandemia, y cuando lees los datos tienes que buscar donde sentarte, porque impresionan. Muchas muertes pesan sobre nosotros, unas muertes solitarias, sin la compañía de tu familia para sostener esa mano que va perdiendo fuerza. Consuela saber que , en la mayoría de los casos, esa mano amable y llena de cariño llega del personal sanitario. GRACIAS por ese pequeño gesto tan necesario y tan humano. Porque ellos, mueren solos, y no te permiten decirle con todo el dolor de tu corazón, puedes irte. Eso es un golpe psicológico tremendo para todos, personal sanitario incluido. Unos por no haber podido ver a su familiar y otros por tener que decir adiós a otro paciente.
Son muchos ya los fallecidos y un gran porcentaje son nuestros mayores. Nuestros padres y abuelos. Una generación castigada cuando nacieron, por la vida que les tocó vivir con pocos años ya que tuvieron que aprender muy pronto lo que era una guerra y peor aún, una postguerra. Están llenos de historias de supervivencia y de lucha pero esta guerra es invisible. Los más frágiles son los más vulnerables. El otro porcentaje son personas menores de 65 años. En ese porcentaje entramos muchos, habrá quien tenga patología o quien no. Este virus nos ha demostrado que llega a todas las personas. Tenemos que ser fuertes, no debemos derumbarnos. Las enfermedades se ceban cuando nuestro cuerpo y mente están débiles. Es importante trabajar en ambos, buena alimentación, ejercicio y para la mente creatividad.
Odio a Covid. Un virus que va creciendo en la cercanía. Marca distancia entre los seres humanos irrumpiendo sin permiso en nuestra vida social. Nos costará recuperar nuestras costumbres. Pero aprenderemos a vivir con el.
Pero mientras ese momento llega #quedateencasa
Cuando hoy Sábado desperté, el silencio se rompió con el sonido y las palabras de la presentadora actualizando datos de la #pandemia, y cuando lees los datos tienes que buscar donde sentarte, porque impresionan. Muchas muertes pesan sobre nosotros, unas muertes solitarias, sin la compañía de tu familia para sostener esa mano que va perdiendo fuerza. Consuela saber que , en la mayoría de los casos, esa mano amable y llena de cariño llega del personal sanitario. GRACIAS por ese pequeño gesto tan necesario y tan humano. Porque ellos, mueren solos, y no te permiten decirle con todo el dolor de tu corazón, puedes irte. Eso es un golpe psicológico tremendo para todos, personal sanitario incluido. Unos por no haber podido ver a su familiar y otros por tener que decir adiós a otro paciente.
Son muchos ya los fallecidos y un gran porcentaje son nuestros mayores. Nuestros padres y abuelos. Una generación castigada cuando nacieron, por la vida que les tocó vivir con pocos años ya que tuvieron que aprender muy pronto lo que era una guerra y peor aún, una postguerra. Están llenos de historias de supervivencia y de lucha pero esta guerra es invisible. Los más frágiles son los más vulnerables. El otro porcentaje son personas menores de 65 años. En ese porcentaje entramos muchos, habrá quien tenga patología o quien no. Este virus nos ha demostrado que llega a todas las personas. Tenemos que ser fuertes, no debemos derumbarnos. Las enfermedades se ceban cuando nuestro cuerpo y mente están débiles. Es importante trabajar en ambos, buena alimentación, ejercicio y para la mente creatividad.
Odio a Covid. Un virus que va creciendo en la cercanía. Marca distancia entre los seres humanos irrumpiendo sin permiso en nuestra vida social. Nos costará recuperar nuestras costumbres. Pero aprenderemos a vivir con el.
Pero mientras ese momento llega #quedateencasa
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