Cuando todos los días son casi iguales, cuando en momentos de estrés sueñas con tener un sólo día así. Levantarte, ducharte y pensar "hoy no tengo nada que hacer, sólo lo que me apetezca". Y ahora, tantos días iguales te hacen perder el sentido del tiempo. Da lo mismo que sea lunes, jueves o domingo. He dejado de odiar los lunes, pese a trabajar desde casa, y el júbilo en el espíritu de los viernes, está ausente. Pero soy afortunada de poder hacerlo. Este virus ha sembrado tanto horror y devastación a su paso que hay que dar gracias por lo que cada uno tenemos y tener esperanzas de volver a recuperar el trabajo perdido. Porque a las personas, va a ser difícil asimilar sus ausencias. Cuando hoy Sábado desperté, el silencio se rompió con el sonido y las palabras de la presentadora actualizando datos de la #pandemia, y cuando lees los datos tienes que buscar donde sentarte, porque impresionan. Muchas muertes pesan sobre nosotros, unas muertes solitarias, sin la compañía de t...
Guardamos tanto en nuestra cabeza, que necesitamos una vía de escape para poder expresar lo que ocupa un hueco en nuestro cerebro. Podré tener o no razón. Me anticipo y pido disculpas por compartir mi punto de vista. No es el válido, o el incorrecto. Es uno más. Si aquellas reflexiones que escriba, son rebatidas, me ayudará a crecer como persona.